
En primer lugar, es importante tener presente que hablar de miedo NO es lo mismo que hablar de fobias. El miedo es una respuesta de adaptación que permite a los animales evitar aquellas situaciones que ellos perciben como peligrosas o perjudiciales. Por ejemplo, es normal que los animales muestren respuestas de miedo frente a estímulos nuevos. Las fobias son respuestas de miedo exageradas, que exceden el estímulo que las desencadena, e interfieren en la actividad normal de los individuos. Muchas veces, la respuesta fóbica en estos animales también se generaliza con otros estímulos similares.
Generalizando, las fobias pueden clasificarse en dos tipos: el miedo a objetos animados o miedo social (por ejemplo, a otros perros o personas), y el miedo a objetos inanimados (entre los que se incluye el miedo a los ruidos). Aunque no hay estudios estadísticos que lo respalden, parece que las fobias a los ruidos (tormentas, petardos…) son de las más frecuentes en perros.
¿Por qué mi perro tiene miedo?
El miedo puede tener varios orígenes; en muchas ocasiones es el resultado de una combinación de algunos o todos ellos:
- una socialización deficiente (ver La importancia del periodo de socialización) o aislamiento durante las primeras etapas del desarrollo
- las experiencias traumáticas o aversivas
- el aprendizaje (el refuerzo inadvertido de las conductas miedosas)
- la influencia genética
Mi perro tiene miedo a los petardos ¿qué podemos hacer?
En muchas ocasiones, los problemas de fobias se presentan asociados a otros de ansiedad, como puede ser la ansiedad por separación. Aunque para nosotros como propietarios el problema principal sea el miedo a los petardos, puede que nuestro perro presente ansiedad en otras situaciones menos evidentes. Un veterinario especialista en comportamiento es el que debería diagnosticar cuál es el problema realmente, y a partir de ahí, proponer un plan de tratamiento adecuado para cada caso.
Los tratamientos para los problemas de fobias suelen incluir la habituación, la desensibilización y/o el contracondicionamiento. Es importante identificar todos los estímulos que provocan una respuesta de miedo en cada animal, porque se debe evitar su aparición durante las sesiones de modificación de conducta.
El tratamiento farmacológico, como en todos los problemas de conducta, sólo es útil par facilitar la modificación de conducta: la medicación por sí sola NO resuelve las patologías de conducta.
CONSEJOS PARA MANEJAR LA SITUACIÓN
1. Debemos permitir que nuestro perro se esconda: algunos animales cuando están asustados, intentan buscar refugio en alguna zona de la casa (en el baño, debajo de la cama…), dónde puede que se sientan más seguros. Por esta razón debemos no forzarles a salir del sitio que han escogido, ni, por supuesto, forzarles a entrar en una zona dónde tengan más miedo. La zona escogida debe ser segura para él, por si muestra una reacción de pánico generalizado.
2. No reforzar todavía más su miedo: no intentar calmarle si muestra miedo, pero acariciarle si no lo muestra. Puede que nos parezca que acariciar a nuestro perro en estas situaciones le ayude a tranquilizarse, pero a la larga, lo que conseguimos es que esta conducta se agrave, reforzando los signos de ansiedad con caricias y abrazos. Además, podemos estar incrementando su ansiedad cuando le decimos que todo está “bien”, cuando desde su punto de vista, no lo está. En cambio, acariciarle cuando deja de tener miedo y se muestra calmado potencia las conductas tranquilas.
Estos consejos básicos nos pueden ser útiles para no agravar los problemas de fobias, pero a la larga, la solución pasa por las manos de un profesional veterinario que nos indique un tratamiento adecuado.
No duden en ponerse en contacto con nosotros ante cualquier duda.
Ester Fernández Sagués-copyright, COVB Número 3786 |